domingo, 10 de junio de 2012

Autobuses


Lo primero que choca a la hora de coger un autobús es el tener que entrar por la parte central del vehículo en lugar de la delantera, que, de hecho, es la salida. La segunda cosa que más sorprende es que se paga a la salida en lugar de a la entrada.

Sin embargo, y para complicar la cosa, hay más detalles a tener en cuenta. A continuación pasamos a describir todo el proceso.

1.      Subir al autobús. Como hemos indicado se sube por la parte central del mismo. Al lado de la entrada hay un aparato del que se coge un número que hay que conservar todo el trayecto. Ese número es muy importante ya que te ayudará a averiguar el precio a pagar al finalizar el trayecto.



2.      Mientras viajas es buena cosa comprobar si tenemos cambio para pagar cualquier importe. Si no es así es mejor ir consiguiendo cambio. ¿Cómo hacerlo? En la máquina que hay al lado del conductor. Tiene tanto para billetes como para monedas. Es importante conseguir cambio porque el conductor no toca el dinero para nada y no te dará cambio.



3.      Una vez llegado el momento de bajar del autobús, se deberá de comprobar el panel que hay en la parte delantera del autobús encima del conductor. Allí se busca el número recogido al entrar en el autobús y debajo del número sale el precio a pagar. Se paga en el mismo aparato donde se consigue cambio. Hay una ranura en una especie de urna de plástico en la parte superior donde se debe echar el dinero. El conductor ya se encarga del resto.



En el caso mostrado, por ejemplo, si se hubiera cogido el billete con el número 2 y se pretendiera bajar en la siguiente parada tocaría pagar 330 yenes. Añadir que estos paneles varían de una compañía a otra.

viernes, 11 de mayo de 2012

Máquinas de refrescos


Uno de los elementos que poco o nada mencionan las guías de Japón existentes y que, a mi parecer, resulta uno de las principales atracciones del país, obviamente no a nivel cultural, son las omnipresentes máquinas de bebidas. Solitarias o en grupos de 15 o más, estas máquinas se encuentran en todos y cada uno de los rincones del país. Incluso a media ascensión del Fushimi Inari es posible hacer una pausa para refrescarse, por lo que el problema en verano de hacer una pausa donde sea para descansar y refrescarse a la sombra es desconocido.


     El momento de la difícil elección
 















Aunque los precios pueden oscilar bastante de una máquina a otra según el producto, la compañía de la máquina y la situación de la misma (entre unos 50 y 180 yenes aproximadamente, aunque la mayoría rondan los 100-130), todas ellas son razonablemente baratas y suelen reponerlas a menudo., siendo raro que esté iluminado el letrero de “agotado”. Y si eso ocurre solo tienes que andar 20 metros hasta la siguiente máquina si es que no está directamente pegada a la primera.

En cuanto a contenido difieren unas de otras, pero en general se puede encontrar en todas ellas: cafés/cafés con leche, tés de todos los tipos (si no te gusta su sabor ir al tanto con el kanji de té () para evitarlos, ya que todas las bebidas que contienen te tienen este kanji en algún lugar del nombre), bebidas gaseosas más o menos conocidas y bebidas con vitaminas o aminoácidos (tipo medicinas pero en formato bebida refrescante). Uno a veces no sabe donde elegir, por lo que lo mejor es probar unas cuantas de cada tipo en busca de la preferida sin limitarse a aquarius y coca-cola ya que nunca sabes qué te vas a encontrar y a veces te llevas una grata sorpresa.

Por suerte para la gente que, como yo, no domina el japonés lo suficiente, todas las máquinas presentan reproducciones parciales en plástico de las bebidas que permiten seleccionar la que te apetece sin margen de error. Además, para los iniciados en el idioma, la mayoría de ellas tienen el nombre en katakana, con lo que se puede saber exactamente qué es lo que se está comprando sin ningún lugar a duda. Por lo demás, el funcionamiento de la mayoría de ellas, al menos las que venden solo latas de bebidas, es como las de aquí. En algunos casos puede haber indicaciones del estilo de si la bebida sale fría (つめた~) o caliente (あつい), aunque es fácilmente identificable por el letrero en azul o rojo respectivamente.



     Si habeis visto Akikan reconoceréis esta bebida
 




















Y para los que no gusten las bebidas raras o no les apetezca beber coca-cola todo el día pueden tirar de agua de Ilohas (いろはす). El ligero sabor que tiene casi no se nota, con lo que a la práctica es básicamente agua.



 
                                                  El agua de la vida


Y cuando termino la bebida, ¿qué hago con el envase en un país donde las papeleras, en general, brillan por su ausencia? No hay ningún problema. Por suerte abundan los contenedores de reciclaje de envases, cosa que es de agradecer dada la cantidad de bebidas que se pueden llegar a ingerir en un caluroso y húmedo día de verano. Normalmente encontrareis alguno enganchado a la máquina de bebidas además de algún que otro disperso por la zona.

                                                 Un típico contenedor