Uno de los elementos que poco o
nada mencionan las guías de Japón existentes y que, a mi parecer, resulta uno
de las principales atracciones del país, obviamente no a nivel cultural, son
las omnipresentes máquinas de bebidas. Solitarias o en grupos de 15 o más,
estas máquinas se encuentran en todos y cada uno de los rincones del país.
Incluso a media ascensión del Fushimi Inari es posible hacer una pausa para
refrescarse, por lo que el problema en verano de hacer una pausa donde sea para
descansar y refrescarse a la sombra es desconocido.
| El momento de la difícil elección |
Aunque los precios pueden oscilar bastante de una máquina a otra según el producto, la compañía de la máquina y la situación de la misma (entre unos 50 y 180 yenes aproximadamente, aunque la mayoría rondan los 100-130), todas ellas son razonablemente baratas y suelen reponerlas a menudo., siendo raro que esté iluminado el letrero de “agotado”. Y si eso ocurre solo tienes que andar 20 metros hasta la siguiente máquina si es que no está directamente pegada a la primera.
En cuanto a contenido difieren unas de otras, pero en general se puede encontrar en todas ellas: cafés/cafés con leche, tés de todos los tipos (si no te gusta su sabor ir al tanto con el kanji de té (茶) para evitarlos, ya que todas las bebidas que contienen te tienen este kanji en algún lugar del nombre), bebidas gaseosas más o menos conocidas y bebidas con vitaminas o aminoácidos (tipo medicinas pero en formato bebida refrescante). Uno a veces no sabe donde elegir, por lo que lo mejor es probar unas cuantas de cada tipo en busca de la preferida sin limitarse a aquarius y coca-cola ya que nunca sabes qué te vas a encontrar y a veces te llevas una grata sorpresa.
Por suerte para la gente que, como yo, no domina el japonés lo suficiente, todas las máquinas presentan reproducciones parciales en plástico de las bebidas que permiten seleccionar la que te apetece sin margen de error. Además, para los iniciados en el idioma, la mayoría de ellas tienen el nombre en katakana, con lo que se puede saber exactamente qué es lo que se está comprando sin ningún lugar a duda. Por lo demás, el funcionamiento de la mayoría de ellas, al menos las que venden solo latas de bebidas, es como las de aquí. En algunos casos puede haber indicaciones del estilo de si la bebida sale fría (つめた~い) o caliente (あつい), aunque es fácilmente identificable por el letrero en azul o rojo respectivamente.
| Si habeis visto Akikan reconoceréis esta bebida |
Y para los que no gusten las bebidas raras o no les apetezca beber coca-cola todo el día pueden tirar de agua de Ilohas (いろはす). El ligero sabor que tiene casi no se nota, con lo que a la práctica es básicamente agua.
El agua de la vida
Y cuando termino la bebida, ¿qué
hago con el envase en un país donde las papeleras, en general, brillan por su
ausencia? No hay ningún problema. Por suerte abundan los contenedores de
reciclaje de envases, cosa que es de agradecer dada la cantidad de bebidas que
se pueden llegar a ingerir en un caluroso y húmedo día de verano. Normalmente
encontrareis alguno enganchado a la máquina de bebidas además de algún que otro
disperso por la zona.
Un típico contenedor
Un típico contenedor
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